Hotel
El cuarto de un hotel está siempre desangelado. En él suele haber cortinas grises que ocultan del sol y mesitas de noche que tiritan de ausencia.
Uno se encuentra por todas partes con cajones vacíos y armarios inhóspitos, con pastillas de jabón envueltas en celofán. Las sillas se vuelven incómodas, te expulsan de sus vidas y el borde de la cama en la que te sientas después, apesadumbrado, chirría soledad.
En todos hay un espejo en el que es imposible no ver a un tipo solitario que te mira asombrado. En cada cuarto de hotel, de cualquier hotel, siempre habita un extraño.
Y cuando te sientes extraño, cuando te miras asombrado sin saber lo que quieres, cuando ves a un tipo solitario en el espejo y la soledad chirría en la cama y las sillas se vuelven incómodas y los cajones llenos parecen vacíos y la luz de la mesita tirita una ausencia desangelada, entonces, te das cuenta de que la vida es el cuarto de un hotel.
Y ya no sabes en dónde estas, ni a qué viniste, ni desde dónde, ni con quién.



Tarres/a dijo
"En esta jaula llamada hotel,
donde soy como un canario
en esta cama enorme...
Arte de escapar de la depresión
es un arte la contención del llanto
arte de vivir y no pensar
de pactar con la soledad
de aprender a resucitar
cada día de la vida" Toquinho-Serrat
4 Mayo 2009 | 02:55 PM