Tarde de vida
Una tarde de sol,
de esas tardes que te sobran,
esas que tienen demasiadas horas
escritas en el reloj,
más que las que caben en las manecillas.
O una tarde de lluvia,
de esas que te encuentran arrugada,
con una esquina del corazón empapada,
desolada y muda,
sin encontrar abierta ninguna sombrilla.
O una tarde de viento,
de esas en las que vuelan las hojas
que tapan las espinas de las rosas
y te llevan lejos,
muy lejos de encontrar alguna salida.
O una tarde cualquiera,
dame cualquier tarde de tu vida,
una que no tengas comprometida,
la última, la primera,
o una que no quieras tener vacía.
Pero dame al menos una tarde,
una tarde alevosa, una tarde liviana,
una tarde mínima, complicada, delirante...
aunque para entonces ya sea tarde
y no suceda ni se diga nada
que no supiéramos mucho antes.
Es lo único que te pido,
que me des una tarde de tu vida,
por si no me concede el destino
una vida en la que darte,
todos los días,
todas las tardes,
lo que yo no te pido.



Fernando dijo
Ten buen sabado!!
11 Abril 2009 | 11:14 AM