De amor y correspondencia (III)
INQUIETUD
Nada se mueve esta noche
invadida por el silencio.
Ni siquiera una sóla hoja
se deja besar por el viento.
La tarde calla por larga,
el día por espeso,
la noche por impalpable
y el corazón por discreto.
La cama permanece inmóvil
y en ella todo se queda quieto.
La vigilia por liviana,
por imposible el sueño.
Por iluso el amor,
por contagioso el deseo,
y, por correspondencia,
los dos,
se quedan quietos.




Fernando dijo
Buen dia
18 Marzo 2009 | 10:42 AM