Publicidad:
La Coctelera

Instanteca

Colección de instantes de la vida misma, que traigo desde mi memoría muy fresquitos, recién vividos, con la esperanza de poder alargar su duración o diluir sus efectos.

6 Enero 2009

Cita

Esta es la historia real de una cita. He decidido contarla con pelos y señales aunque, por aquello de no poner en evidencia la sensibilidad de terceros, ocultaré los nombres reales detrás de otros imaginarios.

He decidido contarla después de mucho pensar en los secretos. En que tarde o temprano dejan de serlo. Y en que hay asuntos, sobre todo esos que llevamos tan adentro, que si no superan la prueba de la luz, es preferible no tenerlos, no haberlos tenido, no protegerlos.

Esta es una corta historia de intriga, el relato breve de un encuentro. Tiene todos los ingredientes, excepto la extensión, de una buena novela negra: un poquito de acción, la sal que da el misterio y la sutileza de un humor absurdo y rebuscado.

Como todas las historias, empieza mucho antes del principio, cuando el azar, en un soplo arbitrario, gira una veleta y guía unos pasos hacia un lugar en el que nunca antes estuvieron.

El protagonista suele ser criatura solitaria, con una cierta acritud de carácter producida por una mezcla alícuota de alcohol y melancolía. Patética figura que navega sin un rumbo claro sobre las oscuras aguas de este mar invisible que crece a la luz de la luna.

Mueve el azar de nuevo sus fichas, como en una interminable partida de ajedrez, dejando una abertura indolente más allá del gambito de dama. Y el hombre se cuela, sin saber muy bien ni cómo ni por qué, empujado por un motor de búsqueda omnipresente, invasivo y delator de secretos ajenos.

Avanzan, azar y hombre, curiosos los dos, en pos de la misma flecha, perdidos en los más recónditos vericuetos de la tela de araña, hacia la dirección escrita en una carta anónima y misteriosa.

Él, no espera encontrar nada. Y cabe suponer, que ella tampoco esperaba ser encontrada, olvidando que un encuentro es, precisamente, la razón y la esencia de toda espera.

Y allí sucedió todo. Ella estaba discretamente a la vista, camuflada entre palabras y protegida entre comillas. Inmersa en el flujo de electrones, oculta pero atenta. Escondida, pero precedida y anunciada por una frase discreta, en la que se podía leer: “como dice mi amigo instanteca...”

Allí estaba la cita. Textual, sí, pero cita. Virtual, sí, pero encuentro. Palabras que producen en la fragilidad del hombre, por un resquicio orientado hacia la literatura, el profundo consuelo de ser entendido, de haber conseguido el empleo que anunciaba su currículum de sueños. Y no hay más que contar.

Puede parecer que adolece este final de ese punto tragi-romántico que hace perdurar las historias y las ensalza en el corazón de las personas. Pero debo añadir, porque no me gustan los finales felices, que ya no sigue allí la cita. Tal vez, harta de no ser encontrada y perdida en lo más duro de un disco. O tal vez, exiliada del pasado, intentando, quién sabe, no ser reconocida.

Juro que he dicho la verdad, a Google pongo por testigo, que esta historia es cierta y que no tiene más moraleja que mostrar lo caprichoso que es el azar y la poca intimidad que, algunas veces para bien, ofrecen las teclas. Que sólo pretendía contar la historia real de una cita. Y, además, por supuesto, agradecerla.

servido por instanteca 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

locaporlaluna

locaporlaluna dijo

mmmm qué misterioso post....
intentaré ponerlo bajo el microscopio de la luna, a ver qué dato fidedigno extraigo...
besosssssss

6 Enero 2009 | 01:19 AM

flor_deloto

flor_deloto dijo

hmmmmmmmmmm, a ver , el microscopio de Loquis y la lupa mía !
;)
[ tic, mua, tac ] y no voy a poner mi sello de fábrica en google, jajaja, quien sabe con qué me encuentro!

6 Enero 2009 | 01:34 AM

despiadada

despiadada dijo

...como dijo el lobo:" Vamos.."

Chim pum

6 Enero 2009 | 10:09 AM

melovoypensando

melovoypensando dijo

"Se precisa un amigo que se conmueva cuando es tratado de amigo,
que guste de las calles desiertas los charcos de agua y los caminos
Debe tener amor, un gran amor por alguien, o sentir entonces su falta

Se necesita un amigo que nos palmee los hombros, sonriendo o llorando, pero que nos llame amigo, para tener la conciencia de que aun se sigue vivo" (Vinicius de Moraes)

... vaya, como para no contestar al anuncio (encima ubicado en Brasil!)... ya me veo con la caipirinha...

6 Enero 2009 | 01:38 PM

centrodelcorazon

centrodelcorazon dijo

me encantó, buenísimo,
qué bien hilvanado

10 Enero 2009 | 07:04 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Padezco un grave desorden mental degenerativo cuya sintomatología consiste en pasar mucho rato navegando en internet, diseñando páginas web para nadie, recorriendo desconsolado los arrabales del irc o skypeando a deshoras. En fases agudas, escucho canciones de Serrat o investigo trucos matemágicos. Lo más grave es que, en ocasiones, veo vivos.

Así que decidí convertir este lugar en un remanso desesperado destinado a conseguir empatía y simpatía. Un intento biográfico de superar la desoladora sensación de ser único y esperar sin miedo el profundo consuelo de no serlo.

Licencia

IBSN: Internet Blog Serial Number 31-07-2007-65 Creative Commons License

Contador

visitor stats

Fotos

instanteca todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera