Publicidad:
La Coctelera

Instanteca

Colección de instantes de la vida misma, que traigo desde mi memoría muy fresquitos, recién vividos, con la esperanza de poder alargar su duración o diluir sus efectos.

10 Diciembre 2008

La sonrisa cartesiana

La sonrisa tiene un poder hipnótico, una atracción definitiva sobre los ojos. Un magnetismo especial que ilumina estancias y espíritus.

No es posible confundirla con un rictus, del mismo modo que no hay manera de olvidar el entorno que la arropa, en el que sucede, convirtiéndose de este modo en la marca indeleble que delata los instantes más predispuestos al recuerdo.

Es mucho más que una inflexión de la boca. Más bien, un estado de ánimo que contagia ese cierto instinto curativo que apacigua latidos y temblores, que resucita hormonas perdidas en los órganos, que alienta en un suspiro las ganas de vivir.

Adoro a la gente que sonríe por nada y a la que sonríe por todo. Como también me gustan las personas que deciden sonreír aunque no puedan encontrarse las ganas. Incluso, hay días, que me gusto yo mismo cuando descubro que se me posa en los labios esta tirantez un poco oblicua trasmitiéndose por los pómulos.

Aunque confieso que, cuando mejor me siento, cuando puedo notar los átomos de tiempo atravesándome el cuerpo como burbujas de alegría, cuando, en fin, no me cabe ninguna duda de que existo, es cuando consigo hacerte sonreír. Porque me sonríes, luego existo.

Quizás te pase lo mismo —misterios de la empatía—, me gustaría pensar que sí. Pero no sabría decir, ahora, mientras te echo de menos y ese tú que te tengo atrapado en la memoria me eleva hasta la sonrisa, si es que tal vez no sabes el efecto que me causa verte sonreír. Es por eso que he decidido decírtelo, para que tengas la certeza.

Sonríeme la próxima vez que me veas, y cada vez, sonríeme siempre, aunque no esté. Entonces entenderemos, tácitamente, el secreto porqué que habita en todas las sonrisas…

* * * * *

Me sonríes, luego existo. Aunque el corazón se me quede confinado, para siempre, en esta URL inexistente y sin salida.

servido por instanteca 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Tarres/a

Tarres/a dijo

Es cierto que una sonrisa no cuesta nada, o cuesta mucho en determinadas ocasiones, pero, quienes lo hacemos de forma habitual, nos preguntamos ¿no sería mejor sonreir menos y regalarlas sólo en caso de un pago justo a un cariño recibido? Día de bajón. Seguro que seguiré sonriendo, dicen que previene arrugas...

10 Diciembre 2008 | 06:49 AM

tempestad_reloaded

tempestad_reloaded dijo

:) MUACS

10 Diciembre 2008 | 06:24 PM

flor_deloto

flor_deloto dijo

[ tic , smile, tac ]

10 Diciembre 2008 | 07:38 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Padezco un grave desorden mental degenerativo cuya sintomatología consiste en pasar mucho rato navegando en internet, diseñando páginas web para nadie, recorriendo desconsolado los arrabales del irc o skypeando a deshoras. En fases agudas, escucho canciones de Serrat o investigo trucos matemágicos. Lo más grave es que, en ocasiones, veo vivos.

Así que decidí convertir este lugar en un remanso desesperado destinado a conseguir empatía y simpatía. Un intento biográfico de superar la desoladora sensación de ser único y esperar sin miedo el profundo consuelo de no serlo.

Licencia

IBSN: Internet Blog Serial Number 31-07-2007-65 Creative Commons License

Contador

visitor stats

Fotos

instanteca todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera