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La Coctelera

Instanteca

Colección de instantes de la vida misma, que traigo desde mi memoría muy fresquitos, recién vividos, con la esperanza de poder alargar su duración o diluir sus efectos.

21 Noviembre 2008

Autodefensa

Algunas ausencias se convierten en instantes fugaces que corren por la memoria con signo intermitente, abriéndonos de nuevo los ojos de niño que teníamos tan cerrados.

Todas las ausencias son breves, aunque hay veces que las sentimos pasar sin ruido, como un suspiro que se agota en sí mismo, como una respiración que se congela, al reino interminable de lo definitivo.

Es tan sólo un paso para el ausente, una obligación preconcebida que espera una cita nebulosamente anunciada. Una certidumbre que se aproxima mal creída, mal sentida, mal esperada.

Tan sólo un paso, un viaje diminuto hacia la vuelta de la esquina, que empieza con un estertor y acaba sin poder sentir la propia frialdad de las manos. Pero para nosotros es una larga lucha con y contra el olvido, según y sobre la tristeza, hacia y desde la nostalgia, hasta, para y por el camino de rellenar el depósito sin fondo de la vida.

Y, sin embargo, a pesar de su longitud y de su anchura, todas las ausencias son breves. Todas encuentran asiento de ventanilla por donde asomarse, todas siguen ocupando tiempo y espacio en el corazón. En todas tenemos emisario dispuesto a traer noticias y en todas hay sitio donde apostarse para disfrutar de las luces y los olores que descubrimos guardados en un rincón.

De lo enjuto de las ausencias, de lo reseco que uno se queda, el trago peor, aunque lo parece, no es la despedida. Sino la rabia, el golpe, el temblor y la ira de saber que, mañana mismo, sin haber despertado de la pesadilla, tendremos a mano la certeza de que hay muchas otras ausencias a la vista.

Pero… ¿sabes?… Todas las ausencias son breves, todas se convierten en instantes que se traga el vértigo de la vida. Por eso ahora —y siempre— lo más importante, lo que no admite espera, es que me levante, que te levantes conmigo, y que sigamos, entre ausencias, defendiendo la alegría.

servido por instanteca 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

flor_deloto

flor_deloto dijo

Aquí estoy, no estoy ausente!
tic, ta, ... tic, tac
;)
mua
Feliz finde, Paco

21 Noviembre 2008 | 05:40 PM

Carla

Carla dijo

Por estos dias, creo que no voy a hablar de aquello, porque hay unas que siempre me van a doler, que por mas que quiera disfrazarlas con recuerdos bellos, se que ni ellos me las pueden traer.
Pero yo acepto tu compañia,
yo tambien quiero defender la alegria.
Un beso.
Carla.

22 Noviembre 2008 | 06:19 AM

Tarres/a

Tarres/a dijo

"Asi como una jornada bien empleada produce un dulce sueño,asi una vida bien usada causa una dulce muerte"...defiendo la alegría a pesar de todo, es la mejor manera de usar la vida.

22 Noviembre 2008 | 08:02 AM

cavilante

cavilante dijo

Da gusto encontrar sabias reflexiones.

23 Noviembre 2008 | 08:35 PM

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Sobre mí

Padezco un grave desorden mental degenerativo cuya sintomatología consiste en pasar mucho rato navegando en internet, diseñando páginas web para nadie, recorriendo desconsolado los arrabales del irc o skypeando a deshoras. En fases agudas, escucho canciones de Serrat o investigo trucos matemágicos. Lo más grave es que, en ocasiones, veo vivos.

Así que decidí convertir este lugar en un remanso desesperado destinado a conseguir empatía y simpatía. Un intento biográfico de superar la desoladora sensación de ser único y esperar sin miedo el profundo consuelo de no serlo.

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