Añicos
Del vendaval,
esta mañana,
sólo quedaba,
rezumando en el aire,
un vago concepto
de velocidad.
De la tormenta,
apenas restos dispersos
de una tibieza extraña.
Ni siquiera el eco
de los truenos fantasmales
que achicaron el corazón,
ha sobrevivido al letargo
del tiempo.
Un temblor invisible de dedos,
es el único efecto tangible
que me queda del cristal
roto por el aire.
Porque nada queda, nada,
nada hay permanente,
porque nada pasado
puede atravesar, vivo e indemne,
la insalvable barrera del presente.
Sin embargo es de hoy
la sangre que brota en el filo,
la herida imprevista que se abre
y el pie desnudo que pisa
los añicos que no se barren.




locaporlaluna dijo
"El insustancial pasado
esos tiempos de mentira"
Me gustó ese convencimiento, Poeta, es verdad, apenas quedan huellas frágiles del paso del tiempo
un besoooooooo
19 Noviembre 2008 | 12:05 PM