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La Coctelera

Instanteca

Colección de instantes de la vida misma, que traigo desde mi memoría muy fresquitos, recién vividos, con la esperanza de poder alargar su duración o diluir sus efectos.

25 Octubre 2008

Trocitos

Las piezas, indistinguibles a primera vista, aparecen revueltas unas con otras. Una masa informe de teselas que usa una táctica antigua para esconder secretos. Los deja a la vista, pero partidos en trocitos que sólo cobran sentido si se colocan en el sitio adecuado.

Me gustan los puzles porque hay que mirar en cada suspiro de materia hasta el último detalle. Las partes se convierten en la máscara del todo, cubiertas a su vez por los matices de los colores, que responden de distinto modo a la luz que entra por la ventana según la hora en que se dan.

La forma de los bordes, rígida o sensual, despierta una cierta elasticidad dormida cuando se acercan al sitio preciso. Los límites de las piezas parecen fundirse, cobrar sentido, ampliar la frontera de lo conocido pero dejando que el misterio se expanda alrededor.

Hay que escrutar los detalles pequeños, como en la vida, y entender en ellos el mensaje que descifran y guardan al mismo tiempo. La sorpresa de parecer iguales y ser tan distintos cuando, tratándolos con mimo, oscurecen o despejan el paisaje en el que están inmersos, incrustados, silenciosos, implícitos.

En cada pieza acariciamos el puzle completo, que vibra en el misterio de ser descubierto; al mismo tiempo que se inventa a sí mismo en otras manos. En otras manos y en otros ojos, que actúan como espejos en los que mirarse.

Y después sucede la extraña catatonia, la sensación ineludible de que, además estar completando el puzle, es el puzle el que te va componiendo a ti, pieza por pieza, haciéndote ver con claridad las cosas cotidianas que antes nunca viste.

Darse deprisa ahoga el misterio en el crepúsculo incesante de los días. Por eso me gusta tanto que te des a trocitos, poco a poco, que te imagines y me dejes después imaginarte, un poco más completa, distinta cada vez, de ningún otro modo posible que cambiante.

Y en el orden de las piezas que me vas dando —sí, quizás todavía no te hayas dado cuenta—, en ese orden concreto y minucioso en el que te entregas, a mí me conviertes, también, en trocito pequeño de ese puzle revuelto y esponjoso que, algunas tardes de frío, lluvia o sofá, desearías tener a mano para poderlo contemplar.

servido por instanteca 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

tempestad_reloaded

tempestad_reloaded dijo

Eres el mejor pegamento que conozco. Riete tu del superglú. clic
chin pum

25 Octubre 2008 | 12:46 PM

Fernando

Fernando dijo

Ten muy buena tarde

25 Octubre 2008 | 08:02 PM

revangel

revangel dijo

Me encantan los puzles.
Kiss

25 Octubre 2008 | 08:59 PM

Tarres/a

Tarres/a dijo

Trozo a trozo
verso a verso
golpe a golpe...

26 Octubre 2008 | 12:11 AM

melovoypensando

melovoypensando dijo

tratalo con mimo,
que igual es un corazon roto

26 Octubre 2008 | 02:59 AM

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Sobre mí

Padezco un grave desorden mental degenerativo cuya sintomatología consiste en pasar mucho rato navegando en internet, diseñando páginas web para nadie, recorriendo desconsolado los arrabales del irc o skypeando a deshoras. En fases agudas, escucho canciones de Serrat o investigo trucos matemágicos. Lo más grave es que, en ocasiones, veo vivos.

Así que decidí convertir este lugar en un remanso desesperado destinado a conseguir empatía y simpatía. Un intento biográfico de superar la desoladora sensación de ser único y esperar sin miedo el profundo consuelo de no serlo.

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