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La Coctelera

Instanteca

Colección de instantes de la vida misma, que traigo desde mi memoría muy fresquitos, recién vividos, con la esperanza de poder alargar su duración o diluir sus efectos.

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24 Octubre 2008

Esta tarde decías

Hablábamos del miedo. Esta tarde decías —ese es el más interesante atractivo de internet, el de incrustar con naturalidad lo asíncrono en lo cotidiano— que andabas como esperando que te ocurriera algo malo.

Luego, ya sabes, los paréntesis que se abren siempre acaban por cerrarse. O dejan puntos suspensivos en el aire hasta que se vuelve a coincidir.

Conducir me convierte en un objeto móvil pensante. Un mecanismo vegetativo se encarga de ponerse al volante mientras que yo dirijo el viaje por mi propio mundo, lejano siempre, consiguiendo —enorme triunfo para un hombre— hacer dos cosas a la vez.

He visto, al pasar, el coche averiado con sus luces naranjas que palpitaban, estresando la carretera con la angustia propia de no saber lo que está por ocurrir. Con la fantasmal figura fluorescente de los chalecos rayados, que tienen la dichosa costumbre de sembrar incertidumbre en la oscuridad.

He parado a preguntar con la mirada, por si podía hacer algo, pero el conductor estaba hablando por el móvil y me ha dicho con gestos que gracias, que estaba todo resuelto. Y he seguido atravesando la noche, volviendo a conducir en mis pensamientos.

A la vuelta, ahí seguía todo, esperándome, detenido. Parecía el escenario de una película listo ya para el rodaje. El hombre me ha reconocido al pasar y me ha saludado. Como si me estuviese esperando…

Como si todo me estuviese esperando. Como si las cosas estuvieran ahí, latentes, expectantes a mi paso. Como si todo —el cielo, la luna, la distancia que nos separa y nos une— existiera sólo para mí y fuese yo solo, sólo yo, quien les ocurre.

Y he llegado a casa pensando otra vez en el miedo, en que existe, en que sus efectos son palpables y los reconocemos. Y en que quisiera saber si realmente sólo tú y yo —tú y yo, solos— somos los únicos que lo sucedemos.

servido por instanteca 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Fernando

Fernando dijo

El miedo....
Bien usado es un gran medidor...
Buen dia

24 Octubre 2008 | 01:06 PM

Tarres/a

Tarres/a dijo

Siempre hay alguien que pasa y sólo con la mirada, te hace sentir que quizás esta vez sólo sea un susto..."que va ser de mí lejos de casa"...gracias hoy ya no tengo tanto miedo.

26 Octubre 2008 | 12:08 AM

melovoypensando

melovoypensando dijo

por un segundo estaba conduciendo ahi contingo y sabes? a mi tambien se me habia pasado el miedo

el miedo....sin ese miedo no hay valiente que valga

26 Octubre 2008 | 02:56 AM

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Sobre mí

Padezco un grave desorden mental degenerativo cuya sintomatología consiste en pasar mucho rato navegando en internet, diseñando páginas web para nadie, recorriendo desconsolado los arrabales del irc o skypeando a deshoras. En fases agudas, escucho canciones de Serrat o investigo trucos matemágicos. Lo más grave es que, en ocasiones, veo vivos.

Así que decidí convertir este lugar en un remanso desesperado destinado a conseguir empatía y simpatía. Un intento biográfico de superar la desoladora sensación de ser único y esperar sin miedo el profundo consuelo de no serlo.

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