Secreto definitivo
Cuando tú no estás —ya está dicho el secreto y muchas veces repetido— me cuelgo de los renglones para mirar al horizonte a través de las letras.
Su balanceo me lleva a posturas fetales y confusas, como si el ir y venir del pasado en un instante —¡de qué otra cosa se ha escrito más en este mundo!— fuese un juego infantil tan absurdo como tranquilizante.
En la tinta se van disolviendo las huellas —según una vieja receta de trovadores y poetas desconocidos— de todo lo que nos apena, nos envuelve, nos ocupa o nos interesa. Diluida o concentrada, saturada o leve, algo de ti se me escapa con ella todas las veces.
Así pues, en la palabra siempre queda —es bien sabido por cualquiera que haya sido sorprendido por sus propias lágrimas lectoras— tu espíritu encerrado, que va destilando su esencia con el alambique de otros ojos que se quedan pegados y la succionan con avidez.
Hablar de ti es poseerte, contenerte, englobarte en tu ausencia. Traerte de nuevo a mi presencia, sonriente, decidida, y empezar contigo otro sueño —¿o es que no es sueño la vida?— más real y menos finito.
Nada nuevo he desvelado. Se conoce esta estrategia desde hace muchos siglos y desde entonces se practica insistentemente por escritores adultos, poetas adolescentes y toda clase de gentes, sin importar que sus intereses no casen bien con la literatura.
Indemostrable —inadmisible incluso, para una mente reflexiva—, pero efectiva a lo sumo... ¿quién no escribió alguna vez unos versos intentando atrapar ese gramo de felicidad, agua escapada entre los dedos, deseando volverla a tocar?
Pero, y aunque tampoco es nada nuevo, lo que quizás no esté tantas veces dicho —y por eso quiero advertirte—, es que yo también me siento contenido, agregado, esparcido, en estos surcos resistentes al paso del tiempo y a la sombra del amor y a la niebla del olvido.
Y cuando yo ya no esté y me haya ido —este es mi secreto definitivo—, aún entonces, estas palabras que escribo ahora serán capaces de traerte conmigo, sin mí, ¡ellas solas!




locaporlaluna dijo
Bueno, el secreto del final me dejó sin-palabras. Yo sabía que eran espectaculares, pero esa magia me superó!! Igualmente, espero que no te vayas por ahora, Poeta
besosssssss
17 Octubre 2008 | 01:04 AM