Imaginaria
Es muy curioso
esto de pensar a deshoras.
La mente que, normalmente,
a duras penas se abre
—o se cierra, nunca se sabe—,
a estas horas tranquilas,
cuando la realidad
se está tan quietecita
que parece de juguete,
decide echar a volar
sin paracaídas.
Entonces empieza
por hacer volteretas
en el aire de la fantasía,
para después seguir
bailando un rato
en la cuerda tensa
del deseo mientras
se inventa unos brazos
en los que acabar el desliz.
Se pone a dibujar mundos
que nada tienen que ver
con lo establecido,
se zambulle en lo desconocido,
y, más bien antes que después,
cae de cabeza en lo absurdo.
Y así pasa lo que pasa,
que cuando, ya tarde,
vuelve extenuada
a su posición estable,
trae palabras inexplicables
que arrastran ideas raras.
Y así ando todas las noches,
de insomnio a imaginaria,
esperando que vuelva pronto
de la juerga cotidiana
y que se traiga algo corto
para escribir,
a ver si me puedo dormir,
que toca madrugar mañana.




Carla dijo
Si, la mente es muy traviesa, pero por sobre todo nos va mostrando quienes somos realmente y como es discreta lo hace en secreto, solo para nosotros.
Y no creas, qe aun cuando suermas esta cuchicheando y cuando despiertas igual parece que estuvista toda la noche pensando algo.
Bueno un abrazo.
Carla.
14 Octubre 2008 | 02:40 AM