Relámpago
Las madreselvas tiritan, bailan sus sombras grises
en la soberbia del viento, dibujando en las baldosas
oscuros cabellos revueltos por mano invisible.
Solía ser hueco el ruido continuo del misterio,
este ruido atrapado en la verja del otoño,
entregado a su ira solitaria; pellizcado tan sólo
por las campanillas del níspero y ese cascabeleo
de hojas secas que recorre en remolinos el patio.
Pero hoy está turbio el cielo y cae pesadamente
sobre el espíritu aterido de la noche que observa...
Calla, mi vida... ¡Mira esa luz, ahora!, esa luz
que reverbera y abre el párpado negro de la luna...
¿Será el corazón de los mil pensamientos perdidos
que ahora iluminan fantasmas y reviven heridas?
Las nubes escurren silenciosas sobre el horizonte
con una línea grácil de pardo movimiento que deja
alfileres redondos alfombrando el suelo de cristal.
El aire se ha encendido en besos fríos de plata,
como si unos ángeles diminutos y locos
estallaran en diamantes. El alma se despierta
del letargo borroso de un instante que pasa
atravesando esta antigua senda de algodón y lluvia.
Pero hoy está turbia la noche y trepa livianamente
sobre el cuerpo infinito de un cielo que brama…
Calla, mi vida… ¡Mira esa sombra, ahora!, esa sombra
que languidece y aprieta el iris del cielo en las pestañas…
¿Será el pensamiento de los mil corazones perdidos
que vagarán insomnes, después, por la nostalgia?



lucia3 dijo
Has conseguido tranquilizarme, en esta noche de tormenta, con estas palabras amorosas y melancólicas.
Ruido atrapado en la verja del otoño........¡Precioso!
Beso y abrazo.
10 Octubre 2008 | 08:43 AM