Quiromancia
Mira. Te he pedido
que me mostraras las manos.
Pero no me has entendido.
Pálidas y suaves,
las he visto quietas,
como si hubieras detenido
el tiempo al extenderlas.
Tus dedos finos
señalaban una frontera
sobre los dorsos blancos.
Me has mostrado tus manos
como una playa que alienta
un íntimo viento sorprendido
esculpiendo olas de arena.
Pero no me has entendido.
Yo sólo quería mirarte las palmas,
comprender ese instante de brillo
y saber de qué estaban llenas.
Para leer, entre cuatro líneas,
todas tus cruces del destino
y ver si estuviera escrito
mi nombre en ellas.






lucia3 dijo
Los hombres siempre queremos saber qué pasará en el futuro, queremos certidumbres. Pero sólo nos es concedida la ceteza del instante presente, y a veces ni eso. Tal vez sus ojos te den esa certidumbre.
Beso y abrazo.
30 Septiembre 2008 | 07:41 AM