Vencidos
Seguramente, de las derrotas, ya está todo dicho. En las canciones, en la poesía y en la prosa, en la persistencia de la memoria y en el azar. No queda entonces mucho que decir que, realmente, no esté de más.
Aún así, contar alivia —mucho más que leer— y por eso también están llenas las bitácoras, claro, con lo bueno y con lo malo de aquello que se fue. En ellas, vamos escribiendo los pasos del vía crucis y dibujando las sombras de lo que el viento se llevó mientras, a ratos, nos escurre el azúcar entre las manos y, a ratos, soltamos espuma por la boca.
Eso es ahora lo que toca, poner distancia y olvido, sentirse perdedores y vencidos, abandonarse a la melancolía, perderse... y de perdidos, al río. Al río de la tinta electrónica que, a fuerza de teclas y de ratones, va ablandando la ausencia de quienes aún habitan nuestros corazones.
Esperando que el tiempo pase, pasan letras, pasa la vida y cada esquina trae nuevos azares que nos ponen en manos de la ingrata y bendita infidelidad de la memoria.
Pues en el fondo, a pesar de lo negra que es esta hora, hay que creer que, tarde o temprano, pero pronto, llegará otro empate para aliviar la derrota. Que de este juego tan excitante del tú y yo, nunca nadie salió ileso, ni por la puerta grande de la victoria.
Pero, mientras llega ese empate, me echo para adelante y te hago un sitio. Sube a lomos de Rocinante y canta conmigo, aunque sólo sea un instante.






destino dijo
pis pas!
ves! convencida total!
no me suelo apear de la burra facilmente
pero ahí montado en tu corcel estás ¡tan imponente!
que no seré yo quien vacile ante tus argumentos.
yo que estoy perdida y tu que vas para el río...se cruza sin querer nuestro camino y ya sabes....
no corras mucho que mi burra no está ya para estos trotes...!!!
mmuak croak
23 Abril 2008 | 01:29 AM