Matemáticas
Ahora que se detienen ventanas
sobre tus labios quietos,
quiero adivinar tus pensamientos
atravesados de distancia.
Hago la cuenta de cabeza:
dos pensamientos por instante,
tantos instantes por momento,
tantos momentos por minuto,
¡tantos minutos de silencio!
Es entonces tu boca dulce,
como un mar que busca playa,
la que deshace las palabras
en suaves ondas de aire
que se te salen por la garganta.
Me dices sonriendo,
con una sonrisa blanca
que dura más de mil silencios:
—¿En qué piensas
que no me hablas?
Y yo, que he perdido la cuenta,
digo para no darle importancia:
—¡Nada, nada! Cosas mías, bagatelas.
Y un asunto de matemáticas.




locaporlaluna dijo
buenisimo, eres bueno para las matemáticas y para las letras? parecen incompatibles.
Y este poema, de verdad, deja un saldo positivo, suma emociones al sencillo arte de leerte.
Un besoooooooo
21 Enero 2008 | 03:37 AM