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La Coctelera

Instanteca

Colección de instantes de la vida misma, que traigo desde mi memoría muy fresquitos, recién vividos, con la esperanza de poder alargar su duración o diluir sus efectos.

28 Noviembre 2007

Papel amarillo (y II)

Notaba calor en el rostro y un zumbido en los oídos. Había sido un fallo tan tonto, una inexperiencia de chiquillo. Molesto conmigo mismo, el último día del plazo, alterado de pensar en otra mañana perdida de atascos y colas, me puse pálido recogiéndolo todo.
—Espere, quizá tenga arreglo —la expresión de la chica había cambiado completamente. En un principio supuse que al ver mi azoramiento—. Haremos una fotocopia del original y la utilizaremos en lugar de esta copia. Vuelvo enseguida.

Un minuto le bastó a ella para estar de vuelta y a mí para recuperar el color. Grapó, selló, repartió en bandejas, me ofreció los resguardos.
—Bien, ya está todo, ha tenido arreglo —dijo casi a la vez que yo le daba las gracias y expresaba lo amable que había sido conmigo.

Hizo una pausa corta y sus ojos se abrieron tanto que parecían los de otra persona que llevara escondida dentro.
—Le importaría... sé que le parecerá raro... ¿me podría quedar con el papelito este?
—¡Claro, por supuesto! —me pareció extraño, efectivamente, pero no se me ocurrió ninguna razón para negárselo—. No hay ningún problema, pero, la verdad, no entiendo bien por qué... quiero decir... me sorprende un poco que...
—Bueno —no me dejó terminar la última frase, como sabiendo que era una frase condenada a no tener fin—, es que, en todo el tiempo que llevo aquí... nunca había visto escrito un poema en el impreso de la declaración de la renta. Y la verdad es que es muy bonito.

Entonces, sí, lo recuerdo perfectamente. Sí, en aquel lugar impensable para el corazón, su sonrisa espléndida reventó el mostrador y detuvo las manecillas del reloj por un instante. Asentí alegre sin poder decir palabra. Nuestras manos se rozaron levemente al coger aquel papel amarillo que le ofrecí.
—Además... —dijo mirándome muy fijamente y señalando tu nombre escrito en el margen—. Además... yo también me llamo así.

Es un burlón el azar, un burlón agridulce que me regaló versos disfrazados y que ahora, por más que lo intento, no me los deja recordar. Al menos, desde entonces sé que tu nombre me da suerte y por eso me gusta escribirlo en todos los papeles que encuentro a mano.

Cuando recuerdo esta historia, me sorprendo imaginando —si es que alguna mudanza no lo borró de todas las memorias— en qué cajón de qué mesilla o entre las páginas de qué libro andará aquel papel amarillo. O que un día, envejecido y doblado, vuelvo a verlo en otras manos...

servido por instanteca 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

flor_deloto

flor_deloto dijo

Qué linda manera que tienes de volver casi todo de algodón!
Quiero decirte una vez más - lástima que este espejo no tenga copia de carbón - que me gusta mucho, pero mucho, como tejes notas musicales con forma de letras.

Dulces sueños, dulces insomnios

[ si, ya he regresado ]

28 Noviembre 2007 | 12:51 AM

now

now dijo

Que cautivaste a la chica con tus versos y es fue la suerte.
Abrazo

28 Noviembre 2007 | 01:14 AM

locaporlaluna

locaporlaluna dijo

Y nos faltó conocer el nombre de la chica, digo, por si además el significado del nombre armaba más la historia... de verdad una historia hermosa y hermosa manera de contarla, como es tu costumbre
un besooooooooooo

28 Noviembre 2007 | 02:24 AM

poedia

poedia dijo

Amigo, amigo, amigo... Hay palabras e historias que a veces llegan justo para vendarle a uno el corazón, abrigarle y sacarle una sonrisa que le haga ver todo de una manera distinta. Si por algo el mundo merece mi admiración es por la humanidad que se esconde en él y que algunos sacáis a la luz de manera prodigiosa.
Emocionante y bella, la historia. Emocionado y agradecido, yo.
Que pases un buen día.

28 Noviembre 2007 | 09:51 AM

destino

destino dijo

bueno a mi se me ocurre pensar, que tal no tengas que verlo nunca más o
que tal vez no tengas que esperar a verlo tan viejo ni tan arrugado,
quizá escribas lo que escribas la suerte aún siga de tu lado.
claro que como dicen por ahí
si te va bien para qué cambiar???

me ha gustado mucho esta historia y es que en realidad el amor, la ilusión el romanticismo y el azar...se suelen juntar y dar, por todas partes...

un beso

28 Noviembre 2007 | 07:48 PM

cavilante

cavilante dijo

Las mejores sorpresas que nos guarda la vida son las que van envueltas en el papel de seda de cualquier atisbo de sensibilidad por parte ajena. Y propia, por supuesto.

Cavilo yo.

28 Noviembre 2007 | 09:13 PM

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Sobre mí

Padezco un grave desorden mental degenerativo cuya sintomatología consiste en pasar mucho rato navegando en internet, diseñando páginas web para nadie, recorriendo desconsolado los arrabales del irc o skypeando a deshoras. En fases agudas, escucho canciones de Serrat o investigo trucos matemágicos. Lo más grave es que, en ocasiones, veo vivos.

Así que decidí convertir este lugar en un remanso desesperado destinado a conseguir empatía y simpatía. Un intento biográfico de superar la desoladora sensación de ser único y esperar sin miedo el profundo consuelo de no serlo.

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