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La Coctelera

Instanteca

Colección de instantes de la vida misma, que traigo desde mi memoría muy fresquitos, recién vividos, con la esperanza de poder alargar su duración o diluir sus efectos.

31 Octubre 2007

Casa vacía

Cuando abro la puerta, al regreso de una jornada monótona y cansina, las paredes del recibidor parecen apartarse, dejar paso, alegrarse de la visita. El silencio sale al encuentro y me recoge los trozos descosidos del alma con una extraña placidez amable. Converso con los muebles en un idioma aprendido de miradas solitarias y la casa vacía respira aliviada, por fin, de dejar de estarlo.

Colgar en la entradilla los aperos del trabajo es como volver a tomar posesión de tu propia vida. Limpiarse las manos de mundo, sentirlas libres y tenerlas dispuestas para uno mismo. Comprimir el infinito en dos plantas, activar la lupa de lo cercano y respirar intimidad. Bajar al camerino en el entreacto y olvidarse un momento de la obra, del autor y de la escena.

El pitido de la tetera, insistente, agudo, rectilíneo, no es capaz de romper el silencio, sólo sirve para adornarlo. Para dar la voz de alarma y cortar el tiempo en daditos que se echan en la taza que remuevo continuamente. La música que suena desde el aparador tampoco lo ensucia ni lo detiene; más bien lo duerme, en las notas que van deshaciendo, poco a poco, el envoltorio de rictus solemne en el que traía guardado el corazón.

Pero no, no todo es apacible. Echo de menos el ruido cóncavo de tus besos, el trajín suave que trae tu baile de pasos simples encaramados en la escalera, la burbuja de tu risa que explota en colores desde la puerta. O un murmullo tranquilo, ruido de calma, de esos a los que convida la vida corriente.

A veces, el silencio se me ondula en la garganta y me asfixian las palabras que quedaron atrapadas en los dientes. Suben y bajan por el pecho fantasmas antiguos vaciando el aire, enturbiándome la mente. Miro al precipicio de la memoria con los ojos desencajados, atrapado en terreno de nadie, con un corazón rebelde que anuncia retirada.

Y me hundo en la tristeza de aquel silencio de palabras. No hay silencio más triste que el que está repleto de palabras. Como aquel, cuando yo no supe escuchar lo que me decías y tú no quisiste mirarme a la cara.

Adiós es una palabra que siempre trae silencios bordados en un doblez de la manga.

servido por instanteca 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Fernando

Fernando dijo

mi casa vacia a veces habla musicando
otras,ruge truenos de ausencia
Ten buena noche

31 Octubre 2007 | 10:24 PM

elcorazondelmar

elcorazondelmar dijo

No eres el único solitario. Hay quien está entre mucha gente o entre algunos y se encuentra igual de solo. Creo que la soledad o la compañía está también a veces en nosotros mismos. Conversamos con las palabras, con los pensamientos, con nuestros hechos y muy pocas veces con nuestros semejantes, que deberían ser en realidad nuestros interlocutores.

Saludos

31 Octubre 2007 | 10:30 PM

cavilante

cavilante dijo

Tu casa es tu castillo
Tus recuerdos tus tesoros
Su ausencia tus reproches

Envidio tu soledad ilustrada

Tus pensamientos son tu musa
Tus renglones son tu surco
Tus palabras las semillas
Tus comentarios su fruto

Envidio tu ilustre prosa

Prefiero ser envidioso que echar de menos tus post.

Cavilo yo.

1 Noviembre 2007 | 12:33 AM

flor_deloto

flor_deloto dijo

Mi casa nunca está vacía porque hay pedazos de mi por todos lados. Y cuando me voy, soy como el caracol ... siempre llevo mi casa a cuestas en el corazón.

Dulces sueños, dulces insomnios
[ tic, mua, tac ]

1 Noviembre 2007 | 04:37 AM

destino

destino dijo

mmm la verdad es que ese momento de tu vuelta a casa, esa introspección en tu silencio, ese lazo con tus plantas, esa música como única compañera...todas esas sombras ausentes, esos pasos que son huellas...no se, creo que tienen un calor especial que se esconde tras el aroma de un hombre o de una mujer de pies cansados al llegar a casa tras la jornada de duro trabajo, de pan en la mesa, de hipoteca, de claxones sonando con prisa para llegar a un hogar donde nadie espera para cenar, para llegar al hogar normal...

...........del siglo xxi

un beso
en tus silencios
en tus soledades
en tus recuerdos y ansiedades
en nuestra casa
estamos todos...

1 Noviembre 2007 | 04:02 PM

Raúl/tw

Raúl/tw dijo

...me sorprendo y me vuelvo a sorprender!!! has andado por estos lares... has vistado mi sur y yo no me he enterado?? Es la "pintura" mas exacta del momento en que me encuentro. amigo mio... parece que las soledades y nuestras ausencias tienen algunos (muchos) puntos de contacto!... yo me quedo con este fragmento
"..Miro al precipicio de la memoria con los ojos desencajados, atrapado en terreno de nadie, con un corazón rebelde que anuncia retirada."

Saludos . Raúl

1 Noviembre 2007 | 09:30 PM

nipinchonicorto

nipinchonicorto dijo

Terriblemente precioso.

4 Noviembre 2007 | 12:57 AM

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Sobre mí

Padezco un grave desorden mental degenerativo cuya sintomatología consiste en pasar mucho rato navegando en internet, diseñando páginas web para nadie, recorriendo desconsolado los arrabales del irc o skypeando a deshoras. En fases agudas, escucho canciones de Serrat o investigo trucos matemágicos. Lo más grave es que, en ocasiones, veo vivos.

Así que decidí convertir este lugar en un remanso desesperado destinado a conseguir empatía y simpatía. Un intento biográfico de superar la desoladora sensación de ser único y esperar sin miedo el profundo consuelo de no serlo.

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