Nadie lo hubiera dicho
Nadie hubiera dicho, cuando nos conocimos, que la balanza de tu corazón se inclinaría hacia el mío. Los gestos educados que esbozamos, no delataron la profundidad del desequilibrio.
Nadie hubiera imaginado que, echarnos de menos, era para ti un misterio y para mí un imprevisto. Que, esperar noticias del otro, era motor y freno, costumbre e instinto, necesidad y antojo.
Nadie hubiera adivinado nunca los sueños en los que nos tuvimos. Nadie hubiese acertado jamás el rostro que se nos aparecía en la oscuridad cuando cerrábamos los ojos. Nadie hubiese podido saberlo, ni siquiera nosotros.
Nadie hubiera creído que yo jugaba a quererte y que tú hacías lo mismo. Nadie hubiera predicho, ignorantes de nuestro asunto, que urdíamos la ocasión para volver a estar juntos.
Tanta gente que se cruza y se aleja, que resbala en los escalones de la memoria, que levanta el polvo del camino sin siquiera dejar una huella, y nosotros, sin previo aviso, sin esfuerzo, hemos bailado a través del tiempo la danza del porvenir.
¿Quién iba a decir, cuando nos conocimos en aquel sueño, que después vendrían un ciento y después otros mil?
Nadie sabrá explicar, cuando nos veamos de nuevo, que nuestro encuentro no habrá sido casualidad. Que nuestro abrazo, suave por fuera pero ardiente por dentro, no habrá sido un regalo caprichoso del azar.
Porque yo sé, como tú sabes, que el encuentro que tenemos pendiente, es un beso inevitable.







Ran Part 2 dijo
Es una relación complicada cual encuentro en tu texto, sin duda asi es el amor de impredesible; nunca vamos a poder explicar que sucede pero sabemos que el amor no se puede ocultar. Ademas ya estan seguros que se volveran a ver, asi que la esperanza nunca muere (pero tengan cuidado de jugar, pues pueden lastimarse mutuamente). Salu2!
23 Septiembre 2007 | 03:51 AM