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La canción vertical del agua
tiñe transparentes las manos
cuando no pueden detener el enjambre
de alfileres alineados.
Un ángel se estremece, solo,
en el torrente de los puñales de plata
que revientan su corazón de sapo
por la garganta.
Gira el viento en las veletas,
con su inútil vuelo de violines amordazados,
con su bandera descolorida de ondas inexactas,
con su beso de frío absurdo y desalmado.
Las nubes, atravesadas de cielo,
sangran gotas por la herida.
Se aferran al llanto insosegable de cristales
descargados en batería.
Mientras, el ángel caído,
se yergue, se resiste, se entrega.
Vuela,
con las alas rasgadas de agujas,
en la cortina de hilos de marioneta.
Me avisa el suelo a borbotones,
a charcos,
a ríos,
a mares,
que no puede romperse el agua,
que no puede romperla nadie,
cuando no hay más ruido que el que se escucha
y llueve soledad por todas partes.
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Ilsa Laslow dijo
Engañar a la soledad, esquivarla..sólo intentar hacerlo es dejar sentirla..un instante, como la felicidad..
Me llega mucho tu forma de escribir, me hace sentir y me emociona...
Un saludo
16 Agosto 2007 | 01:03 PM