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La Coctelera

Instanteca

Colección de instantes de la vida misma, que traigo desde mi memoría muy fresquitos, recién vividos, con la esperanza de poder alargar su duración o diluir sus efectos.

21 Mayo 2007

Cuento: El rompecabezas (epílogo)

Contemplaba su puzle con todos los sentidos absortos. Vibrando sobre la superficie cálida del sofá del mundo. Atravesando el calor de la noche con sus largos silencios profundos.

Acariciaba con mimo cada pieza, impresa sobre piel cálida y clara de luna, buscando sus aristas, su lado recto; pero cuando lo descubría y posaba el dedo sobre el borde mismo de la superficie palpitante, encontraba con asombro redondeces impensables y curvas acogedoras. Estudiaba entonces la forma, el tacto, la geometría ondulada que se abría paso buscando hueco para posarse enroscada hasta que, pacientemente, encontraba el lugar exacto para alojarla.

Pero cuando intentaba insertarla en el espacio perfecto que coincidía con sus curvas huidizas, la pieza se deshacía en un nuevo rompecabezas sobre su mano trémula, añadiendo misterio a la emoción insólita de descubrir los mundos interiores ocultos en la tesela. Entonces el puzle parecía cambiar de forma, de aspecto, de luz.

Todo lo que anteriormente parecía claro, mutaba de sentido y de dimensiones. Los márgenes se redibujaban bajo la lámpara tenue, los contornos se acentuaban y los colores iniciaban desplazamientos sorprendentes sobre una rueda cromática desnuda. Aparecían tactos sobresaltados en la tez sonrojada de las piezas, relieves indómitos surcaban el cuerpo llano de sus manos y presentía silencios elocuentes en los huecos que tiritaban sin haber sido aún descubiertos.

La última pieza aceptó dócilmente el viaje y se quedó sonriente y quieta sobre su lugar correspondiente, sin oponer más resistencia que la de un leve parpadeo, un ronroneo profundo, un suspiro dulce y cautivador.

Desde los ojos redondos y tiernos escondidos entre su pelo negro, la mujer emergida de repente en el sofá, con voz apagada, le susurró: “¡Abrázame otra vez!”. Con sonrisa de niño en boca de hombre, abriéndose paso con calma hacia la ternura, reventó la noche deshaciéndola en besos rojos, mientras contemplaba su puzle con todos los sentidos absortos.

servido por instanteca 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

flor_deloto

flor_deloto dijo

Bendito el camino hacia la ternura, con manos de hombre y sonrisa de niño. Me cautivaron tus palabras.

21 Mayo 2007 | 06:15 AM

destino

destino dijo

y cuando más crees que te conoces,
por más complicado que te componieses,
en un instante, te descubres más completo
y menos recto
........en los besos del amante.
@--

21 Mayo 2007 | 10:17 AM

Now

Now dijo

Será que estamos destinados a completar ese puzzle que somos solo si una mujer nos contempla?
Interesante planteamiento

21 Mayo 2007 | 12:56 PM

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Sobre mí

Padezco un grave desorden mental degenerativo cuya sintomatología consiste en pasar mucho rato navegando en internet, diseñando páginas web para nadie, recorriendo desconsolado los arrabales del irc o skypeando a deshoras. En fases agudas, escucho canciones de Serrat o investigo trucos matemágicos. Lo más grave es que, en ocasiones, veo vivos.

Así que decidí convertir este lugar en un remanso desesperado destinado a conseguir empatía y simpatía. Un intento biográfico de superar la desoladora sensación de ser único y esperar sin miedo el profundo consuelo de no serlo.

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