Transparencias
Todas las noches, casi todas, me planto delante de este espejo y noto como me recorre deprisa el mismo vértigo. Una pulsión incesante, una avidez perpleja, de abrir las puertas de mi mundo interior y dejar que se derrame por entre las vías, a veces traviesas sólo, que los renglones me dibujan delante.
Parten trenes todas las noches, ya digo, casi todas, y monto en ellos esperando que me lleven y me traigan de vuelta el mismo cargamento de intimidades que coloco con cuidado en sus vagones.
Y aunque no siempre el horario es el mismo y los destinos son diferentes, todos me acercan, cada uno a su modo, a paraísos recónditos que descubro, asombrado y loco, que no estaban sino a la vuelta de la esquina.
Extraña transfusión de vida, sorprendente doblez del espacio y del tiempo. Como si el camino que transitamos acelerara los espíritus y completara, en un instante, todos los huecos que teníamos prendidos. Argamasa sutil que va fraguando a nuestro alrededor paisajes de ternura.
Aunque siempre me queda la duda de si este mundo que me mira es real o sólo un reflejo avasallador de unos y ceros. Un espejismo, tal vez. Un sueño. O un espacio invisible que nos invita a perdernos y a ensayar, una y otra vez, los discursos que la realidad no nos dejaría hacernos.
Entretanto, quiero seguir sumergido en esta contracción del universo. Encantado de saber que estamos tan sólo a un clic. Detrás de la ventana transparente que nos tiene hilvanados y que me deja verte sonreir, casi todas las noches, como si estuvieses aquí conmigo, a mi lado.
Quizá sea, sencillamente, porque lo estás.





loislane dijo
bufff, qué palabras, qué belleza, que forma de expresarte... me he encantado leerte, me has aportado algo en loq eu pensar hoy... gracias
3 Mayo 2007 | 11:04 AM