Aritmétrica interior
El uno es un infinito, monótono y solitario.
El dos es un golpe de suerte.
El tres, un laberinto de ruido.
El cuatro, una colección.
El cinco es un instante perdido.
El seis, un corazón partido.
Esquina rota de la memoria es el siete.
El ocho, redondo, es el verde.
Y el nueve soy yo,
una suma sin sentido:
Mi suerte rota en la memoria,
el verde monótono y solitario,
la colección de los instantes.
Medio corazón en el laberinto.
El golpe infinito de la suerte
que atrajó el corazón partido
de dos solitarios, atrapados por la memoria,
en un instante monótono de laberintos.
Para que salgan bien las cuentas,
el diez tienes que ser tú.
Y el once, simétrico y azul,
ha de ser, siempre, mi princesa.




now dijo
No eres muy bueno para las matematicas pero si para la poesia
Abrazo
30 Marzo 2007 | 01:51 AM