Recito
Fuera están los restos de haber llovido siempre,
pero en tus ojos, las lágrimas
no detienen pesadillas.
Miro, sin querer, el vaivén de tus manos
sofocando incendios interiores
que resbalan sal por tus mejillas.
Las tardes de hospital llenan
los silencios con suspiros,
se esconden en heridas abiertas de la memoria,
y luego saltan, de improviso,
encogiendo las noches sobre una almohada
que siempre calla y nunca otorga.
Tímidamente recito,
insistido por tus gritos de socorro,
el último eslabón de una cadena
de recuerdos que me queman
en los labios y en los oídos.
Y aún así, recito.
La calma aparente y la música
ejerciendo su oficio,
hace florecer sonrisas para tener
con qué despedirnos.
Después de cerrar las ventanas,
entristecido,
tengo que cerrar mi corazón
para no llorar, yo sólo, contigo.
(Francisco José Pérez, Septiembre 2006)


Màrian dijo
Cielo eres un sol, grande y brillante. Con tus plabras resumes tantas y tantas cosas que mis lagrimas vuelven a bratar de mis ojos, pero te juro que esta vez de la alegria y satisfaccion de tenerte y contar contigo como amigo. Mi Amarillo, MI AMIGO..............
21 Septiembre 2006 | 02:18 AM