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La Coctelera

Instanteca

Colección de instantes de la vida misma, que traigo desde mi memoría muy fresquitos, recién vividos, con la esperanza de poder alargar su duración o diluir sus efectos.

17 Septiembre 2006

Para Julieta

Siempre quise encontrar una Julieta en mi camino aún sabiendo, como todo el mundo sabe, que nunca fui ni quise ser Romeo. Pero no entiendo qué extraña soledad, en aquel tiempo entrañable, me golpeaba por las noches y me empujaba a buscar senderos desasistidos, repletos de melancolía. Así que, embriagado de espera y viendo que no llegaba, tuve que inventarmela para poder respirar con el pecho henchido de emoción.
Imaginaba que mi Julieta tenía los ojos risueños y que me miraba divertida en el patio del recreo cuando me volvía y me alejaba. Yo deseaba quererla como sé amar en los sueños: inventando palabras que me acercaran a su corazón y escribiéndolas en un cuaderno secreto para, luego, no olvidar cuánto me gustaba inventarlas.
Poder verla en la escuela era la chispa que me hacía despertar feliz cada mañana y me ofrecía el vértigo de encontrarme con sus ojos pequeños o emocionarme cuando su risa sonaba en mis oídos como una caricia furtiva.
Sentía que me amaba de verdad; todo lo que ella podía querer a alguien que, como yo, tenía diez años. Un amor enternecido e impronunciable que apenas podía disimular cuando no nos rodeaban ni niños ni maestros y al que yo respondía con sigilo y complicidad.
Cuando aquel curso acabó, supe que se iba muy lejos, más allá de los confines de la memoria; más lejos aún que la realidad de darme cuenta de que todo era un sueño. Me invadió entonces una tristeza agridulce, vacía de lágrimas y de besos, que se fue deshilachando con el tiempo.
Pero hay noches que son un mar embravecido y arrastran hasta mi orilla sus ojos risueños y profundos, su silueta dibujada con sombras y aquellas manos pequeñas que tanto me hubiera gustado retener entre las mías. En esas noches es cuando recuerdo cuánto quise a mi Julieta y olvido, para no estar siempre atado a la verdad, que ella nunca lo supo.
Esta es la canción que le dedico, aunque sé que nunca se reconocerá en estos renglones ni nunca compartirá la nostalgia que siento al escucharla.

Julieta

Las noches son un mar de oleaje torvo
Que a veces me trae recuerdos
Y qué recuerdos los que vuelan esta noche
De donde hace tantos años
Se habían quedado durmiendo
Recuerdos que me van llegando a oleadas
Y sugieren otros tiempos
Tiempos de más
Facilidad es la palabra que hoy me falta
Y que hace tanto no comprendo
No tengo más que un vago
Sentimentalismo dulce y triste pero viejo
Viejo como el viejo sabor de viejas lágrimas
Y viejo como el muro de su casa
Donde aparecía corriendo
De la mano de su hermana
Cuando la estaba queriendo
Más que a todo lo que quise y sobre todo
Lo que entiendo que quiere alguien con diez años

Cómo me gustaba Julieta
En ese entonces todo venía en otros nombres
Desde el amarla en secreto
Hasta el vivir con la confianza en que me amaba
Tras de sus ojos risueños
Siempre se resumía en la frase acostumbrada
Y para mí, todo lo envolvían tres palabras
Ciertas como la verdad

Me gustaba Julieta
Cuando iba mirando a cualquier sitio sin hacerlo
Cuando imaginaba y se peinaba los cabellos negros
Negros como noches y largos
Y largos como inviernos que nunca acababan
De estar cerca ni estar lejos
Sólo y tan sólo a mi lado
Y a mi lado les recuerdo

Me gustaba Julieta
Cuando imaginaba que le amaba de hace tiempo
Cuando me escribió que era su amor
Cuando lo entiendo y además cuando como hoy lo rememoro
Dulce y triste como lágrimas y besos
De mejilla y de la infancia y de hace mucho tiempo atrás

Me gustaba Julieta
Cuando murió su papá y se lo dijeron
Cuando en la sorpresa soltó el llanto
Y el cuaderno en donde decía que me amaba
Siempre y cuando fuera eterno como el sol

Me gustaba Julieta
Cuando la llevaron a vivir con sus abuelos
Cuando dejó de ir a clases con su hermana
Cuando una tarde como cualquier tarde gris
Se me fue lejos
Lejos más allá de donde van todos los sueños
que han venido desde entonces y esta noche
Me repiten que de niño y en las tardes
Me gustaba Julieta.

(canción de Fernando Delgadillo, Con cierto aire a ti, 1993)

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YRF

YRF dijo

ok. Eres muy clever :-). El relato es igualmente válido para, al menos, dos mujeres y cada una pensará que es para ella. Unos párrafos son más adecuados para una, los otros para la otra e incluso algunos sirven para las dos por igual. ¡Qué dominio de la lengua!

19 Septiembre 2006 | 07:47 PM

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Sobre mí

Padezco un grave desorden mental degenerativo cuya sintomatología consiste en pasar mucho rato navegando en internet, diseñando páginas web para nadie, recorriendo desconsolado los arrabales del irc o skypeando a deshoras. En fases agudas, escucho canciones de Serrat o investigo trucos matemágicos. Lo más grave es que, en ocasiones, veo vivos.

Así que decidí convertir este lugar en un remanso desesperado destinado a conseguir empatía y simpatía. Un intento biográfico de superar la desoladora sensación de ser único y esperar sin miedo el profundo consuelo de no serlo.

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