Publicidad:
La Coctelera

Instanteca

Colección de instantes de la vida misma, que traigo desde mi memoría muy fresquitos, recién vividos, con la esperanza de poder alargar su duración o diluir sus efectos.

5 Septiembre 2006

Cuento: La princesa y el búho (II)

– ¿Porqué me miras de par en par con esos ojos tan inquietos? – dijo el búho, dirigiéndose a la princesa que, efectivamente, lo miraba con curiosidad.
– Porque son los únicos que tengo – respondió la princesa, un poquito incómoda ante las palabras de aquel animal que se atrevía hablarle sin ni siquiera haberle sido presentado – Soy la princesa Bijín y este es mi cuarto así que te agradecería que...
– ¡Sí, sí! – interrumpió el búho groseramente – ya sé quién eres, no me calientes la cabeza. Sólo he parado en esta ventanita a descansar un poco. No pensé que hubiera nadie despierto a estas horas. Me arreglo un poquito las plumas y te dejo tranquila.
– No. Espera. Realmente no me molestas y siento mucha curiosidad... ¿A dónde vas con tanta prisa?
– No tengo ni idea de qué significa prisa, – respondió el búho cargado de soberbia – seguro que es cosa de humanos. Y no voy a ningún sitio en especial. Sencillamente, me dedico a vivir en el mundo y admirar sus maravillas. Por ejemplo, la semana pasada estuve en una montaña roja que hay más allá del mar disfrutando de un amanecer bellísimo.
– ¡Cómo me gustaría ver las maravillas del mundo que han contemplado tus ojos! – exclamó la princesa incapaz de ocultar su asombro.

El búho, nocturno y solitario como alma en pena, con poca experiencia en el trato con humanos, sucumbió ante la inocencia que sacudía las palabras de Bijín. Le ofreció compartir las bellezas que había visto a lo largo de los años, utilizando para ello un colgante que apareció sobre su cuello y en el que la princesa clavó su mirada.

– ¿Qué es éste prodigio? Antes no tenías nada en el cuello, me fijé muy bien.
– No podías verlo, – respondió el ave – porque es un espejo mágico que sólo aparece cuando yo decido que lo haga. Él guarda en su interior las imágenes de todo lo que he visto en mis viajes. Ven, acércate, y mira por él. Te mostrará todo lo que vieron mis ojos.

Aquella noche no fue suficiente para calmar la sed de mundo de la princesa. Miraba con ojos desorbitados y atónitos. Paisajes, animales y personas se entremezclaban en unas imágenes nítidas y cautivadoras que salían de aquel objeto mudo, embriagador, brillante. Por primera vez en su vida, o por lo menos que yo sepa, tras aquel espectáculo deslumbrante, Bijín fue vencida por el sueño.

servido por instanteca sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Padezco un grave desorden mental degenerativo cuya sintomatología consiste en pasar mucho rato navegando en internet, diseñando páginas web para nadie, recorriendo desconsolado los arrabales del irc o skypeando a deshoras. En fases agudas, escucho canciones de Serrat o investigo trucos matemágicos. Lo más grave es que, en ocasiones, veo vivos.

Así que decidí convertir este lugar en un remanso desesperado destinado a conseguir empatía y simpatía. Un intento biográfico de superar la desoladora sensación de ser único y esperar sin miedo el profundo consuelo de no serlo.

Licencia

IBSN: Internet Blog Serial Number 31-07-2007-65 Creative Commons License

Contador

visitor stats

Fotos

instanteca todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera