La sombra de otros días
¡Qué extraña sensación la que me invade al encontrarme con pensamientos que me hubiese gustado tener a mi! No sé si envidia o consuelo. Quizá amargura de fracaso o alivio de complicidad.
Pereza de no traducir al castellano los susurros de mi corazón. Cobardía de ahorrame los dolores de un parto incierto y melancólico. O extrañeza de azar.
También me sacude una corriente de simpatía repentina por el autor o autora de las ideas en cuestión. Una hermandad distante reconvertida en afecto. Me alumbra entonces la curiosidad de conocer más de la obra y de la vida de esa persona.
!Qué caprichosa es la vida! ¡Qué humor más sutil y enigmático tiene! Porque, andando tras la pista de un cantautor, mira tú por dónde, me encuentro con esta maravillosa Sombra de otros días de Ángeles Carbajal; una coincidencia inesperada, como las que realmente merecen la pena, que me presenta unos ojos que ven lo que yo veo y lo escriben como a mí me gustaría saber escribirlo.
¿Por dónde empezar? ¿En lo más interior? ¿En lo que coincidimos? ¿Lo que nos asusta? A mí siempre me tienta comenzar al azar y raramente evito las tentaciones.
A VECES
A veces nada ocurre y todo pasa,
y la vida es
débil música
mojada por la lluvia
-quizá tan sólo desconsuelo-;
ella misma me tiende
no sé si una mano o una trampa;
un papel en el que escribo
un poema para huir
de las manos oscuras del miedo.
A veces, son las propias manos del miedo las que tienden la trampa, proporcionan el papel y nos dictan un poema en el que, a veces, nada ocurre y todo pasa.
INSOMNIO
Noche más allá de la noche,
cuando las palabras
no escriben el poema,
y el poema sin palabras
es el poema infinito.
Hay muchísimo más de mí en esta obra, que en todos los textos que he escrito nunca. Gracias, Ángeles.

